LA BOLA DE CRISTAL

 

El titulo de un legendario y trasgresor programa de televisión española, que marco a toda una de generación de treintañeros, entre los que me incluyo.

Servirá para encabezar esta nueva sección de mi Web, en la que os voy a ir contando mis pequeñas historias y reflexiones, alguna que otra anécdota, y hasta incluso, voy atreverme a poner los puntos sobre las íes, en mas de un controvertido asunto.

Sin mas intención que la de haceros pasar un buen rato, que no es poco, cada vez, que os asoméis a mirar dentro, de esta nueva bola de cristal, que es, la pantalla de vuestro ordenador.

 

 

                               11-04-2006

                           GATOS CALLEJEROS

Era negro, flaco, y estaba un poco sucio. Pero era el amo de mi calle, se movía rápido entre los automóviles y marcaba las distancias entre el y los peatones.
No recuerdo cuando vino, ni tampoco cuando se fue, pero le hecho de menos, solíamos mirarnos a los ojos, cuando se cruzaban nuestros caminos y mas de una vez me hubiera gustado acariciar su pelo, pero el no me habría dejado, era demasiado listo, demasiado libre.
Habría huido algún lugar seguro, que solo el sabia, donde nadie pudiera verle, ni tócale.
A ese lugar escondido, al que todos vamos cuando alguien quiere hacernos daño.
No amigos el no era uno de esos gatos gordos, peludos y malcriados que se dejan tocar dócilmente en el sofá de las casas.
El era un gato callejero y seguramente habría nacido entre los escombros de alguna casa abandonada, probablemente sus hermanos estarían tirados en la cuneta de alguna carretera o dios sabe donde, lo que estaba claro, es que el no lo había tenido fácil para llegar asta aquí.
Sin embargo nunca lo vi triste, siempre andaba con el rabillo hacia arriba, saltando de charco en charco cuando llovía, o tumbado bajo la sombra de algún coche cuando hacia calor.
El era un superviviente, por eso estaba siempre feliz, pues sabía que cada día que pasaba era un regalo que había que disfrutar como si fuera el último, ya que el mañana no estaba asegurado para nadie.
Por eso, ahora que ya no nos vemos, no estoy triste, pues se que el, al igual que yo, prefería un día en libertad, a pasar cien años en cautividad.

 

 

                               5-03-2006                                 

                               La Crónica

2ª PRUEBA DE LA LIGA DE CARRERAS DE MONTAÑA
      DE LA F.E.M.E.C.V. 05-03-06 BUSOT (ALICANTE)


           Dicen que se aprende más de las derrotas que de las victorias,¿pero a quien le gusta perder? a mi no. Y es que aunque siempre allá pensado que en las carreras a diferencia de en otros deportes nadie pierde, si no que al contrario todos ganan, con el simple hecho de participar, la cosas cambia cuando tu objetivo a priori, es ganar. Por eso de vuelta a casa detuve mi automóvil en uno de los miradores del puerto de la Carrasqueta, y allí arriba con la mirada perdida en el horizonte y mientras me comía un bocadillo analice una carrera que si bien nunca pasara a formar parte de mi historial como atleta, si que ha logrado cambiar mi concepto sobre las carreras de montaña y esto si, estoy seguro, servirá de gran ayuda en la búsqueda nuevas victorias. Y es así, como una vez más, si nos detenemos por un instante y estudiamos con calma los hechos y las situaciones, podremos extraer lo positivo y olvidarnos de lo negativo, logrando así convertir lo que aparentemente era una derrota, en los cimientos de la próxima victoria.

 

 

                                 27-02-2006


                           LA LLAVE DE LA FELICIDAD

           En los arcaicos tiempos del principio de la creación de todos los seres y las cosas, Dios decidió darle al hombre la llave de la puerta que conduce a la felicidad. Para saber si el hombre era merecedor de tal secreto, Dios le dijo que la buscara por el mundo y si la encontraba, seria suya para siempre. El hombre comenzó un loco y larguísimo viaje para encontrar la llave. Subió montañas inimaginables para él, surcó océanos y mares tenebrosos sin encontrarla, descubrió nuevos mundos con gentes fantásticas y paisajes maravillosos, y no la encontraba. Creó guerras, destruyó culturas y civilizaciones enteras sin hallar la ansiada llave. Buscó por todos los lugares adonde su imaginación y sus pies fueron capaces de llevarle y cada vez se sentía más perdido. Después de muchos siglos, el hombre seguía buscando y buscando sin encontrarla, y así estaría mucho tiempo, pues no sabía que Dios le había escondido la llave de la felicidad dentro de su corazón.

FRAGMENTO EXTRAIDO DEL LIDRO CAMINO DE SANTIAGO EN MOUNTAIN BIKE.
AUTOR JUANJO ALONSO
 

 

17-02-2006

LA CRÓNICA


1ª PRUEBA DE LA LIGA DE CARRERAS DE MONTAÑA
DE LA F.E.M.E.C.V. 12 -02-06 MONOVER (ALICANTE)
 

Como, como contar algo que ya has contado 5000 veces, y que quede divertido y nuevo, es imposible pero lo voy a intentar.
Conducía una vez más de noche y en solitario hacia una carrera, mientras una densa niebla lo envolvía todo, dando un aire melancólico y misterioso a esta madrugada de domingo.
Era una de esa situaciones en las que te preguntas que coño estas haciendo allí, con lo bien que se estaba en la cama, pero la historia no la escribieron los que se quedaron en la cama, y como decía un amigo, mientras duermes no vives, y yo quiero vivir. Vivir, que para mí significa correr. Pero claro, correr no es suficiente, yo quiero ganar, y no soy el único.
Somos cuatro, 4 gladiadores de la montaña, los que después de 15 kilómetros de subidas y bajadas por senderos ocultos en la niebla, vamos a luchar por la victoria.
Por suerte el trazado de estos últimos kilómetros me favorece, pero no hay que confiarse pues el menor despiste te hace rodar por los suelos, aunque afortunadamente todo queda en un pequeño susto.
Al levantarme y ver mis piernas y brazos ensangrentados pasan por mi mente las imágenes de uno de mis ídolos de la infancia, Bernard Hinault ``El Caimán´´, y me veo como el, entrando vencedor en la etapa reina del Tour de Francia, después de haber probado la dureza del asfalto.
Pero no es el momento de soñar ahora toca sufrir, sufrir para ganar,
Y en eso estamos ha falta de 2 kilómetros para la meta, sufriendo mientras llega mi momento, el momento de sacar partido a todos los años de duros y sistemáticos entrenamientos en la pista, que esta vez me van ha servir para cruzar la línea de meta unos metros por delante de mis rivales. Y disfrutar de una de las victorias más trabajadas de mi carrera deportiva.

 

25-01-2006


AVENTURA O COMPETICIÓN


Difícil elección para alguien como yo habituado a las victorias, ver como se desvanece el perfume del éxito en algo que me había aportado tantas satisfacciones como eran las carreras.
Pero la suerte estaba echada y ya no había marcha atrás.
No fue algo que sucediera de un día para otro, fue una larga y a veces penosa transformación, que tuvo su clímax en la expedición al Aconcagua, donde de descubrí que mis objetivos, anhelos e ilusiones habían cambiado, que ya no era el mismo chico ofuscado con la victoria de años atrás.
Aunque a la vuelta aún pude saborear las mieles del éxito en una carrera muy especial para mi, la Subida al Terrero (Chella), aquello solo fue un espejismo, pues mi cabeza ya no estaba en los entrenamientos si no muy lejos de allí.
Y así poco a poco, casi sin darme cuenta, ¿o si? Fui alejándome de las carreras y adentrándome en un mundo que siempre me había apasionado, el de la aventura, las travesías, las montañas.
Y en eso andaba yo tan feliz preparando nuevos proyectos, cuando el amigo Juan Pedro compañero de expedición en el Aconcagua y optimista por naturaleza me propuso que volviera a las carreras, a las carreras por montaña.
Y así me vi otra vez después de tantos años preparando una maratón y no para rebajar unos minutos a mi marca personal, sino para ganar.
Que al a postre fue lo que sucedió como predecía mi buen amigo.
Que podía hacer ahora, retirarme a lo grande con la victoria del maratón de Espadan y centrarme en mis nuevos proyectos, o seguir luchando un año más en busca de mis limites en esta nueva disciplina, pues luchar, luchar como siempre contra todo y contra todos por hacer realidad mis sueños o por lo menos intentarlo, que al final es lo que cuenta.
Así que, la aventura tendrá que esperar.

 

20-01-2006


LUCES ROJAS

 

Sueños de nuestra juventud
cruzan mi mente toda velocidad
donde se fue la ilusión
ya nadie piensa que algo puede cambiar

 

Viaje de única dirección
hay luces rojas que prohíben soñar
mucho más fácil de andar
pero no lleva a donde quiero llegar

 

Se que el mundo es así
pero también se que no es para mi
así que ya no queda nada que decir…

 

Nada me retiene en este lugar
mis ojos miran otra dirección
no lo puedo evitar, no lo puedo evitar
prefiero ir solo con mi corazón

 

Ni la lluvia me podrá detener
cuando me canse parare a pensar
y por fin sonreiré cuando el sol brille más
y me despierten las olas del mar

 

Como se han podido olvidar
de que el reloj ya no se va a detener
de que más vale luchar
porque mañana el día de hoy será ayer

 

Se que nadie me entenderá
cuando me encierre solo en mi habitación
y haga los planes para
que mi ciudad viva una nueva explosión

 

Se que el mundo va mal
pero por eso no voy a pagar
así que ya no queda nada de que hablar…

 

Con la letra de la canción Luces Rojas, del LP Preparados, listos, ya. (1991)

He querido hacer un pequeño homenaje, al que probablemente sea el mejor grupo pop de nuestro país; Los Flechazos.

 

20-01-2006


HAY QUE SER DE CUERO


Fue lo que me dijo un yonqui que estaba tumbado en el suelo de la estación de Tarragona, en una calurosa noche de verano, al verme saltar de un tren a las 5 de la mañana.
Con aquella frase y sin saberlo, aquel pobre diablo ponía fin a una larga odisea, que ahora con el tiempo se ha convertido en una divertida anécdota que contar, en las noches de juerga.
Aún recuerdo como si fuera ayer aquellos maravillosos días de julio del año 2003, en los que en solitario, sin apenas experiencia en alta montaña y con un rudimentario equipo, logre ascender por una ruta y descender por otra al Aneto, el Posets, y el Monte Perdido. Completaba así una preciosa y dura travesía pirenaica que me llevó del bullicioso y próspero pueblo de Benasque, hasta la decadente y abandonada estación de Canfranc a través de largos valles y altos collados.
Pero como toda buena aventura, y ésta lo había sido, no podía terminar sin una buena dosis de emociones fuertes.
Así pues, mientras me disponía a pasar mi onceava y ultima noche en la montaña, a unos metros de los ibones de Anayet, amenazantes nubes negras comenzaron a cubrirlo todo.

 


Al tiempo que, un terrible estruendo rompía el mágico silencio del lugar, dando paso a lo que iban a ser, y aún hoy son, las peores horas de mi vida. Horas en las que descubrí que realmente creía en Dios, porque a Él era a quien rezaba mientras la luz de los relámpagos iluminaba la oscuridad de la noche y el fuerte viento doblaba las paredes de tela de mi pequeña y frágil tienda de campaña en la estuve muy cerca de quedarme para siempre.
Pero la suerte, el destino o quizás mis plegarias lograron sacarme de allí con vida, de una pieza, pues no quiero ni pensar que habría sido de mí, si alguno de aquellos cientos de rayos, hubiera impactado en mi pequeña tienda.

A la mañana siguiente desperté como quien vuelve a nacer, sin mas intención que la de llegar a Canfranc, subirme en el mítico Canfranero y volver a casa con mi gente.
Y eso hice.
Pero como siempre el viejo tren va con el justo retraso para hacerme perder la conexión con Valencia y dejarme tirado a las 11 de la noche en la estación Zaragoza, a la espera de un tren nocturno procedente de Madrid que pasará por allí a las 2 de la mañana.
Con mi pequeño transistor, una revista y alguna intranscendente conversación con los demás viajeros, consigo hacer más llevadera la espera del vetusto tren que cubre la línea Madrid – Mompelier, tren que por suerte tiene programada una parada a las cinco y cuarto en Tarragona, donde deberé bajarme, y esperar unas horas mas al Euromet, que me llevará finalmente a Valencia.
Pero antes habré de encontrar mi butaca (que como siempre estará ocupada por otro pasajero) en este largo tren, el cual con sus literas y camarotes me hace recordar las películas de Alfred Hitchcock o mejor dicho, las de Paco Martínez Soria, porque aquí los ricos duermen en cama y los pobres intentamos dormir en incómodas butacas.
Aunque a mí ya todo me daba igual, estaba completamente desquiciado, sólo quería que dieran las cinco y cuarto, para llegar a Tarragona y salir de aquel repleto camarote, respirar aire puro y poder estirar las piernas. Y eso hice cuando mi reloj marcó dicha hora y el cowboy se detuvo.
Y así me ví, caminado por un solitario y oscuro andén, al final del cual había un cartel luminoso en el que pude leer REUS, mientras a mi lado el puto tren iniciaba la marcha.
Sin pensarlo dos veces, volví a subir las escaleras del vagón, pero por más que apretaba el botón de las puertas, éstas no se abrían. Cuando quise darme cuenta, aquello ya iba demasiado deprisa como para bajarme y no pude hacer otra cosa que agarrarme con todas mis fuerzas a las puertas mientras gritaba con la esperanza de que alguien me oyera. Pero era un tren fantasma, estaban todos dormidos.
Por un momento pensé que todo era una pesadilla de la que pronto iba a despertar sentado en la butaca del vagón, pero no, cada vez íbamos mas deprisa.

“¡Joder, esto no puede estar pasándome a mí!”

Pero sí, fui yo el que llegó a Tarragona enganchado a la puerta de un tren, y si no, preguntadle a aquel infeliz, que al verme llegar sólo pudo decir aquello de…
 

“HAY QUE SER DE CUERO”

 

15-01-2006


UN DIA EN LAS CARRERAS

LA CRÓNICA DE LA SUBIDA AL MONDÚVER


La mañana era fría, como corresponde a las fechas en las que estamos, pero una vez sonó el silbato de salida, el frío dejó paso ha otro tipo de sensaciones, difíciles de expresar con palabras.
La lucha del ser humano contra la fuerza de la gravedad, que te empuja hacia abajo, la lucha por llegar a lo más alto, llegar que no es poco.
Porque, ¿Qué nos incita, a calzarnos unas zapatillas, o unas botas y lanzarnos a la montaña?
Esta es una pregunta que a todos los que hemos estado ahí, nos han hecho mas de mil veces, familiares, amigos, compañeros de trabajo, y que yo, la verdad, después de tantos años, aún no he sido capaz de responder.
Porque, cómo le explicas a alguien que sólo está dispuesto ha esforzarse, para recibir una recompensa material a cambio, que hay cosas en la vida que no se pueden comprar con dinero, pues pertenecen al mundo de las emociones y que son esas cosas las que realmente nos importan, es imposible.

Pero mientras sigan habiendo hombres y mujeres como nosotros que estemos dispuestos a luchar, a sufrir, a soñar por algo aparentemente inútil, como es subir a la cima de una montaña, o correr una maratón, por el simple hecho de lograrlo, creo que este será un mundo mejor, pues ahí reside el verdadero espíritu del deporte.

Lo siento por vosotros, si esperabais otro tipo de crónica mas deportiva, pero esto es lo que hay, como veréis, ando un poco quemado en ciertos aspectos, pues he tenido que pagar un precio muy alto por ser fiel ha mis ideales.

Pero esa ya es otra historia.

 

8-01-2006


MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA


Como decía la canción, son los que corren en mi ciudad para los amantes del séptimo arte, quizás el más universal de todos, el del pueblo.
Quien no recuerda aquellos tiempos, no hace tanto cuando aún podíamos ir al cine, sin necesidad de tener que desplazarnos a otra ciudad.
¿Hasta cuando vamos a seguir así?
No lo entiendo.
Que ha podido pasar o no pasar, en estos últimos años, para haber llegado ha esta situación.
Digo yo que algo tendrán que ver los políticos en todo esto.
O es que, en un tiempo en que todo se mide en metros cuadrados, no hay lugar para la fantasía en nuestra ciudad.
Aún recuerdo las discusiones en la pandilla;
- al Avenida,
- no al Gran Teatro,
- mejor al setabis,
joder, si había hasta uno de verano.
Nadie se ha preguntado, ¿como habría sido nuestra adolescencia sin las tardes de cine?
Cuantos hemos aprendido a besar, sentados en aquellas incomodas butacas.
Todos tenemos guardadas en nuestro corazón las películas que marcaron nuestra juventud, pero también el lugar donde las vimos, lugar que ahora no podría estar en Xàtiva.
Pero me niego hablar de cine y sentirme triste, pues son muchas horas de felicidad, las que he pasado sentado en una butaca.
Así pues, en estos momentos difíciles que nos ha tocado vivir, mejor recordar algunas de las películas que me hicieron soñar, y volver a sentir la magia de aquellos días de cine.

Apocalypse Now, (1979), Francis Ford Coppola
Blade Runner, (1982), Ridley Scottt
Casablanca, (1942), Michael Curtiz
Grupo salvaje, (1969), Sam Peckinpah
La chaqueta metálica, (1987), Stanley Kubrick
Pulp Fiction, (1994), Quentin Tarantino
Alien, El Octavo Pasajero, (1979), Ridley Scottt
Ciudad de dios (2002), Fernando Meirelles
Platoon (1986), Oliver Stone
Taxi Driver (1976), Martin Scorsese
El hombre que pudo reinar, (1975), John Huston
Las montañas de la luna, (1990), Bob Rafelson
Alta fidelidad (2000), Stphen Frears
La misión (1986), Roland Joffé
El nombre de la rosa, (1986), Jean-Jacques Annaud
La cruz de hierro, (1976), Sam Peckinpah
Quatrophenia, (1979), Franc Roddam
La ventana indiscreta, (1959), Alfred Hitchcock
El motín de la Bounty, (1935), Frank Lloyd
Desayuno con diamantes, (1961) Blake Edwards
Lawrence de Arabia, (1962), David Lean
El paciente ingles, (1996), Anthony Minglella
Al final de la escapada, (1959), Jean-Luc Godard
Bonnie y Clyde, (1967), Arthur Penn
Toro salvaje, (1980), Martin Scorsese
Chinatown, (1974), Roman Polanski
Ciudadano Kane, (1941), Orson Welles
Ladrón de bicicletas, (1948), Vittorio de Sica
Con faldas y a lo loco, (1959), Billy Wilder
El tesoro de Sierra Madre, (1948), John Huston
Lunas de Hiel, (1992), Roman Polanski
Gregory´s girl, (1980), Bill Forsyth
El halcón maltés, (1941), John Huston
Laura, (1944), Otto Preminger
La ley del silencio, (1954), Elia Kazan
Malas calles, (1973), Martin Scorsese
Los siete samuráis, (1954), Akira Kurosawa
El resplandor, (1980), Stanley Kubrick
Carros de fuego, (1981), Hugh Hudson
M.A.S.H. (1970), Robert Altman
Los mejores años de nuestra vida, (1946), Billy Wilder
El sueño eterno, (1946), Howard Hawks
El tercer hombre, (1949), Carol Reed
39 escalones, (1935), Alfred Hitchcock
La reina de África, (1951), John Huston
Alguien voló sobre el nido del cuco, (1975), Milos Forman
Río Rojo, (1948), Howard Hawks
Solo ante el peligro, (1954), Fred Zinnermann
Dos hombres y un destino, (1969), George Roy Hill
2001: una odisea del espacio, (1968), Stanley Kubrick
Centauros del desierto, (1956), John Ford
Sin novedad en el frente, (1930), Lewis Milestone
El premio, (1963), Mark Robson
El buscavidas (1961), Robert Rossen
La leyenda del indomable, (1967), Stuart Rosenberg
La gran evasión, (1963), John Sturger
Los violentos de Kelly, (1970), Brian G. Hutton
Uno de los nuestros, (1990), Martin Scorsese
Casino, (1995), Martin Scorsese
Espartaco, (1960), Stanley Kubrick
Bienvenido mister Marshall, (1953), Luis García Berlanga
La fuga de Alcatraz, (1979), Don Siegel
Atrapado por su pasado, (1993), Brian de Palma
Indiana Jones en busca del arca perdida, (1981), Steven Spielperg
American Graffiti, (1973), George Lucas
Arde Mississippi, (1988 ), Alan Parker
Un hombre lobo americano en Paris, (1997), Anthony Waller
Mensaka, (1998), Salvador García Ruiz
Las aventuras de Jeremiah Johnson, (1972), Sydney Pollack
Diarios de motocicleta, (2003), Walter Salles
El sueño del MontBlanc, (2005), Javier García Mascarell

En fin esta no ha querido ser una fría lista de grandes películas u obras maestras, aunque muchas de ellas si lo son.
Estas son algunas no todas, las películas que han marcado mi vida, y sin duda han influido en el desarrollo de mi personalidad, pero también otras que simplemente me han hecho pasar buenos momentos.
En resumen esa clase de pelis, que nos gusta ver, las tardes de lluvia, calentitos en el sofá, solos o en buena compañía.
Esas que nos hacen soñar despiertos durante unas horas, sentados en una butaca.

Por que, ¿quien no ha soñado alguna vez con ser Bogart en Casablanca?

 

 6-01-2006

 

UN AÑO DESPUÉS

 

Mientras descansaba en mi cama, de los excesos de una larga noche de fin de año, no dejaba de pensar en lo vivido hace justo ahora un año, pues aun no se han cerrado las  heridas que dejo en mi corazón, el centinela de piedra, Aconcagua.

No amigo, no es el nombre de uno de eso matones, que se ponen a las puertas de las discotecas, y que tanto gustan a las niñas.

El Aconcagua es un gigante de 6959 metros de altura, que como las aspas de los molinos, del Quijote puede tirarte al suelo, pero también lanzarte a las estrellas.

A una de aquellas estrellas que brillaban, en las frías noches de verano, del hemisferio sur, y que han quedado grabadas para siempre en la retina de mis ojos.

Pero volvamos a la tierra, en busca de respuestas, ¿o quizás de preguntas?

Por que, ¿que fue lo que nos llevo, aquel lugar frió y desolado? Al otro lado del mundo en busca de un sueño, si no las preguntas.

Preguntas que aun hoy siguen y seguirán sin respuesta, ya que, las ansias de descubrir, conocer y conocerse, pero sobre todo de vivir, nos acompañan siempre, convirtiendo nuestra vida en un viaje ULTREIA, un viaje sin fin.

 

11-12-2005

LA CRÓNICA

De la Maratón de Espadan 2005


             De repente sonó el despertador rompiendo el silencio de mi habitación y tuve que abrir los ojos, recuerdo que el reloj de la mesita marcaba las cinco y media de lo que iba a ser una fría mañana de de diciembre.
Como en todas las carreras importantes, la noche anterior me había dejado todo el equipo preparado en la bolsa, así ahora sólo tenía que vestirme y cumplir con el ritual del desayuno.
Después de despedirme de mi madre me monto en mi coche, las calles están desiertas, no en vano el termómetro marca dos grados positivos. Sólo un reducido grupo de aguerridos noctámbulos apuran las últimas horas de fiesta y me hacen recordar épocas pasadas mientras conduzco en las oscuridad de la noche.
Cuando amanece ya estoy en Segorbe, buscando un lugar donde aparcar. Ahora otro clásico ritual, recoger el dorsal, cambiarse, calentar, volver a cambiarse y buscar la línea de salida. Pero esta no es una carrera más. Va a ser, mi primera maratón de montaña y tenia claro que quería ganar, que lo iba a dar todo desde el primer metro para conseguir la victoria, como lo he hecho siempre en mi carrera deportiva y en la vida por que sólo así, cuando pasen los años y miremos hacia atrás podremos decir que fuimos honestos con nosotros mismos y con los demás.

Y eso hice, al sonar el disparo de salida, ponerme en cabeza del pelotón, con la intención de marcar un ritmo lo suficientemente fuerte como para hacer una primera selección.
Ya en el primer kilómetro, a la salida de Segorbe, el grupo de cabeza se había reducido a solo cinco elementos.
Pero fue en el tercer kilómetro, al empezar a estrecharse los senderos cuando decidí marcharme del grupo, en una maniobra casi suicida como se demostraría mas tarde, aunque en aquel instante creí que era una buena idea.
Y así, en solitario y en cabeza, como siempre me ha gustado correr, iban pasando los kilómetros entre bosques, pistas, vaguadas y senderos cubiertos por un manto blanco de roció congelado.
Pero todo era demasiado bonito para ser cierto, mi organismo en simbiosis con la naturaleza y el cosmos, casi había olvidado que estaba disputando una maratón, y en un instante creí haberlo perdido todo, cuando deje de ver las balizas rojas y blancas que indicaban el camino.
Vuelta a tras en busca de la ruta a toda velocidad, pues esta es una carrera que ni puedo, ni debo perder.
Sin llegar a perder el control por lo frustrante de la situación que me ha tocado vivir, me reincorporo al grupo de cabeza, pero estoy pasando los peores momentos, no puedo mantener su ritmo y me voy quedando atrás.
Cuando salgo del rió por el cual era imposible correr, voy en tercera posición y comienza la verdadera subida al pico Espadan.
Poco a poco y apretando los dientes, en la dura ascensión logro recuperar el terreno perdido y paso por la cumbre en segundo lugar, para lanzarme a un descenso casi suicida.
En el control de avituallamiento del kilómetro 25, el terreno se suaviza y ya solo quedamos tres en el grupo de cabeza, para disputarnos la victoria.
Es el momento de hacer valer mi mayor punta de velocidad, y asestar un hachazo definitivo a la carrera.
Y así fue, cuando el sol empezó a calentar, aquella fría mañana de diciembre, yo corría otra vez en solitario, por las montañas, en busca de la victoria.
Pero esta vez no me iba ha perder.

Ahora podría aburriros contándoos lo duro y solitario que es preparar una maratón de montaña, y lo difícil que es ganarla pero no es el momento.

Cuando las cosas van bien y la vida te sonríe es el momento de acordarse de toda esa gente que ha estado ahí, en los momentos difíciles, de mi familia, de mis amigos. Sin vuestro apoyo habría sido imposible llegar hasta aquí, por eso esta victoria no la quiero para mí, sino que es para todos vosotros.

         Gracias por vuestra amistad y cariño.

 

 20-08-2005

LOS DÍAS QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE

Cuando vuelves a casa después de realizar proyectos como la transpirenaica, el Aconcagua, o ascender el Montblanc en solitario, uno siente que algo ha cambiado, que ya no es el mismo que partía lleno de ilusiones en busca de sus sueños.

            Por que mientras observo las fotos de mis últimas aventuras, me pregunto si todo esto sirve de algo, si todo este derroche de energía, tiempo y dinero, merecen la pena.

            Y por un segundo dudas y te imaginas llevando una vida normal (tu ya me entiendes), y sólo entonces me doy cuenta que no cambiaria ni uno solo de los momentos vividos en las laderas del Aconcagua, en la cumbre del Montblanc o en los puertos, collado y cimas del Pirineo pasando frío, calor, sueño, sed, hambre y terribles dolores de cabeza ni por todo el dinero del mundo. Una vez más, al decir esto, seré considerado como un loco, pero eso ya no importa, por que escribiendo estas líneas, vuelvo a soñar despierto, no sólo con uno, sino con decenas de nuevos e ilusionantes proyectos, completamente diferentes pero igual de atractivos que me llevarán a volver a vivir esos días peligrosamente.

 

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