Por Ana, Antonio y Mascarell
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| 12
de noviembre 2006
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Después de una semana lluviosa, pusimos los neoprenos en las mochilas de agua y bajamos al Barranc del Infern, pero pronto nos dimos cuenta de que no nos iban hacer falta, que el sueño de bajar este barranco con agua tendrá que esperar.
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