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Aún
recuerdo aquel viaje en semana Santa, cuando con dos amigos me
acerqué por primera vez a esta montaña. No con la intención
de escalarla, sino simplemente, a verla de lejos desde sus
valles.
Sólo han pasado 8 años de aquélla experiencia
y esta es la cuarta vez que me encuentro entre sus
laderas. Ahora sí, con la intención de escalarla, cosa que ya
hice en el verano de 2003, cuando en solitario y por esta misma
ruta llegué hasta su cumbre de 3.355 m. |