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LA CRÓNICA
La mañana era fría, como corresponde a las fechas en las que
estamos, pero una vez sonó el silbato de salida, el frío dejó
paso ha otro tipo de sensaciones, difíciles de expresar con
palabras.
La lucha del ser humano contra la fuerza de la gravedad, que te
empuja hacia abajo, la lucha por llegar a lo más alto, llegar
que no es poco.
Porque, ¿Qué nos incita, a calzarnos unas zapatillas, o unas
botas y lanzarnos a la montaña?
Esta es una pregunta que a todos los que hemos estado ahí, nos
han hecho mas de mil veces, familiares, amigos, compañeros de
trabajo, y que yo, la verdad, después de tantos años, aún no he
sido capaz de responder.
Porque, cómo le explicas a alguien que sólo está dispuesto ha
esforzarse, para recibir una recompensa material a cambio, que
hay cosas en la vida que no se pueden comprar con dinero, pues
pertenecen al mundo de las emociones y que son esas cosas las
que realmente nos importan, es imposible.
Pero mientras sigan habiendo hombres y mujeres como nosotros que
estemos dispuestos a luchar, a sufrir, a soñar por algo
aparentemente inútil, como es subir a la cima de una montaña, o
correr una maratón, por el simple hecho de lograrlo, creo que
este será un mundo mejor, pues ahí reside el verdadero espíritu
del deporte.
Lo siento por vosotros, si esperabais otro tipo de crónica mas
deportiva, pero esto es lo que hay, como veréis, ando un poco
quemado en ciertos aspectos, pues he tenido que pagar un precio
muy alto por ser fiel ha mis ideales.
Pero esa ya es otra historia. |