ALBARRACÍN

Acababa de volver a casa de correr la maratón de Praga, y aún disponía de unos pocos días libres de aquel Mayo del 2002 y había que aprovecharlos ya que no volvería a disfrutar de vacaciones hasta el año siguiente. Me lo había jugado todo a una carta en la preparación de aquélla maratón y aunque todo se fue al traste en unas pocas horas, en aquel viaje tuve la oportunidad de conocer, otras culturas, de visitar tres países y de enamorarme de tres ciudades, cada cual más bella: Praga, Viena y Budapest, por las que pasé días enteros en soledad con mis pensamientos.  ¿Por qué te cuento todo esto? te preguntaras, pues porque la verdad de la sierra de Albarracín no me llevé nada, ya que mis pensamientos estaban muy lejos de allí. Por no llevarme no me lleve ni fotos, pues me dejé mi cámara en el maletero del coche. Eso sí, en esos parajes descubrí que la soledad es un estado de ánimo, que no es lo mismo estar solo que sentirse solo, pues en los tres días y 130 kilómetros que tuve que recorrer para llegar al nacimiento del río tajo, no me crucé con nadie y sin embargo siempre me sentía acompañado, algún día volveré a esta sierra de Albarracín para buscar la belleza que seguro encierra en su interior pero que yo no fui capaz de encontrar.

 

Salida

 

Cruzando el Puente de Carlos

 

Cruzando la meta

 

En la Plaza Vieja tras cruzar la meta

 

Plaza Vieja de Praga 
con la iglesia de Týn al fondo 
(Chequia)

 

SCHONBRUNN 
“Palacio Imperial de Viena” 
(Austria)

 

Desde el mirador del castillo de Budapest
 vemos el puente de las cadenas sobre el Danubio
 y al fondo el parlamento 
(Hungría)

 

El parlamento de Budapest, 
una joya del arte gótico a orillas del Danubio 
(Hungría)

 

Las murallas de Albarracín

 

DATOS DE INTERÉS

Toda la información necesaria para recorrer las sierras de Albarracín y Javalambre la encontraras en el mapa-guía GR-10 de la editorial Prames.

 

 

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