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FIN DE AÑO 2007 Intentos de ascensiones: Cara norte del Culfreda (3034m) y La Munia (3133m) ruta Chisagüés |
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Afrontada en soledad, la naturaleza más adusta me ha acostumbrado, ante todo, a tomar mis propias decisiones, me ha enseñado a medirlas con mi metro y a pagarlas con mi piel. Walter Bonatti |
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BANDA SONORA |
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El último de la fila en esta absurda bolsa y en este absurdo cuerpo, lo que quiero está siempre tan lejos quizá al final de este absurdo camino. A veces, cuando el sol se va, tiñendo de violeta la esquina del mar comprendo que nunca tuve nada y que muy probablemente nunca lo tendré. Uuuuh!... Sólo el beso de tu voz en el alma. Uuuuh!... Y el perfume de tu cuerpo a mi alrededor. Me siento tan solo, no sé en qué dirección correr como un pájaro raro, que llegó al festín de los monos. Llévame, aire del camino hasta donde nadie me pueda encontrar. Llévame, aire tibio y azul y abandóname colgado de tu luz. En tu luz brillante de cuchillo adivinaré la rosa y el clavel Llévame, aire del camino, hasta donde nadie me pueda encontrar. A veces, cuando asoma el sol, llenando de diamantes la quietud del mar me doy cuenta de que siempre fue así; siempre estuve solo y siempre lo estaré. Uuuuh!... Cuántas veces soñando despierto. Uuuuh!... Creo verte entre la multitud. En algún lugar alguien debería escribir que este mundo no es más que una enorme piedra redonda. Me siento tan solo, que no sé en qué dirección correr, como un pájaro raro, que llegó al festín de los monos. Llévame, aire del camino hasta donde nadie me pueda encontrar Llévame, aire tibio y azul y abandóname colgado de tu luz. Y en tu luz brillante de cuchillo adivinaré la rosa y el clavel. Llévanos, aire del camino, hasta donde nadie nos pueda encontrar. |
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Cuando vuelves a casa solo y sin la cumbre te preguntas mil veces en qué has fallado, en qué te has equivocado, qué no has hecho bien. Y tienes 630 kilómetros, 7 largas horas de carretera para encontrar las respuestas. Lo fácil en estos casos es echarle la culpa al tiempo o a las condiciones de la montaña, y a veces la tienen. Pero esta vez creo que la culpa es mía, por ser demasiado ambicioso, por creer que podía subir dos montañas en cuatro días, en solitario, en invierno. Por pensar que las montañas iban a dejarse conquistar sin luchar. Por todas estas razones y algunas más, ya no tengo que seguir buscado respuestas y puedo decir que la montaña ha vuelto a darme una lección de humildad que seguramente cuando vuelvan a salirme bien las cosas volveré a olvidar. Porque yo soy así. Porque me gusta complicarme la vida. Porque como dice Sebastián Álvaro el verdadero fracaso no es no llegar a la cumbre, fracaso es no intentarlo, fracaso es no volver para contarlo. Porque quien sabe si la "meteo" hubiera acompañado, tal vez ésta sería otra historia... |
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DIARIO FOTOGRÁFICO |